martes, 30 de junio de 2009

Detalles de la vida en Park City: de como logramos evitar la mormonica ley seca.

Lo bueno de cenar a las 6 de la tarde es que luego te queda un monton de tiempo libre para hacer cosas antes de irte a dormir; es mas, te sientes responsable por acostarte temprano, a eso de la medianoche. Ayer, por ejemplo, nos dio tiempo a hacer dos excursiones y celebrar un cumpleanyos. La primera excursion consistio en ir a dar un paseo por el monte aunque en realidad nos dedicamos a controlar la velocidad a la que baja la temperatura en la montanya justo antes de la puesta del sol (la forma mas artesanal y precisa de hacer esto es pasear a la sombra sin jersey; con la ventaja anyadida de que forja el caracter, como dicen en los pueblos) y a medir la voracidad de los mosquitos cerca de los riachuelos con una carnaza de excepcion para el experimento: nuestra sabrosa y dulce sangre.

A la vuelta fuimos al cuarto de James a felicitarle por sus 21 anyos y a animarle a estrenar en Park City su recien adquirida mayoria de edad alcoholica. Nada mas facil, pensamos. Nada mas dificil, descubrimos. Como nos dijo una camarera unos kilometros despues: "Sorry guys... This is Utah!". El caso es que lo primero era ir a Park City (en realidad estamos en un pueblecito adyacente) asi que nos pusimos a caminar al borde de la carretera con una iluminacion deficiente, ninguna estimacion de la distancia y escasas probabilidades de encontrar un bar... y es que ser matematico es una aventura constante.

Finalmente llegamos a Park City y entramos en el primer bar que encontramos. La conversacion tipica con empleados en un bar por aqui empieza sistematicamente por "Hi! Can I see your id.?". El caso es que en este estado la ley se toma muy en serio. Hasta el punto que si no puedes probar que tienes 21 anyos (y una tarjeta universitaria de Yale no sirve, como no tardo en comprobar el pobre Chang Mou) no es que no puedas beber, es que no puedes ni entrar en el bar. Asi que tras unos cuantos intentos infructuosos decidimos aprovechar un pequenyo (y escandaloso, diria Joseph Smith, Jr.) agujero en la ley del estado de Utah: en un bar no puedes entrar con menos de 21 anyos asi que para tomar algo teniamos que dejar a Chang Mou y a Bramm (un holandes de 19 anyos) fuera; pero en un restaurante si que puedes entrar aunque no tengas la edad legal de beber. Mas aun, tus companyeros pueden beber y ademas no hay nadie vigilando que no le des una de tus dos cervezas a tu vecino. Interesante, no? El caso es que un par de horas despues pudimos volver al Instituto de Matematicas con alguna cerveza en el cuerpo y la satisfaccion del deber cumplido.

Nota (curiosa) al margen: mientras que a Chang Mou le hicieron la vida imposible por pasearse con su carnet de Yale, nadie sospecho de Daniel, un madrilenyo de dos metros cuya foto del pasaporte se parece extranyamente (melena y barba "a l'afghane") a la de caza y captura de algun lugarteniente de Bin Laden. Y es que la moral es lo primero...

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