

Mi 28 de Junio comienza a las 5h30 de la manyana en el corazon de Harlem. Tras responder afirmativamente a una de las 15 alarmas programadas en el movil me levanto, me ducho, me visto, cojo la mochila, salgo cerrando con llave del piso de Lucie y me meto en el metro. La verdad es que no puedo jurar que hiciese estas seis proezas en el orden indicado aunque si estoy seguro de que lo ultimo fue entrar en el metro porque recuerdo haber mutado de zombi a persona en un anden de metro y con un litro (aproximadamente, esta gente de mal vivir cuenta en onzas) de cafe y para entonces ya estaba vestido, duchado, etc. Una hora y media de subway despues llegue al JFK y a la terminal de Delta donde, de alguna forma, consegui mi billete de avion, encontre a Elisa y a Javier (Alberto nos esperaba en Salt Lake City), salve, una vez mas, los controles salvajes de la policia americana y eludi con artes de Lupin un amenazante overbooking (de nuevo, el orden es irrelevante).
Lo siguiente es un avion helado (los americanos conciben todos los espacios cerrados como una ambientacion hiperrealista para pinguinos (no fumadores)) donde sobrevivi a base de mi jersey ska y unas oportunas bolsitas de cacahuetes: si pensabais que en Iberia eran tacanyos, probad con Delta.
Al llegar, un mormon nos metio en un coche 4x4 negro e impoluto, conducido por un segundo mormon, que nos llevo a Park City. Y justo cuando pensaba que conocia la geografia urbana en Estados Unidos me hallo por sorpresa en una especie de pueblo suizo de montanya habitado unicamente por filipinos. Para acabar de desorientarme, nos han colocado en una suerte de hotel de lujo (ver fotos del cuarto adjuntas).
Desde entonces, pocos exotismos: desayunos al alba (6h45 de la manyana), cenas a la hora de la merienda (6h30 de la tarde) y cursos de matematicas a todas horas con autenticas eminencias en el campo. Me lo estoy pasando genial.
Ya ire poniendo otros posts cuando me dejen. Tengo algunas fotos de Nueva York con las que tarde o temprano hare algo. De todas formas, no espereis mucho movimiento porque aqui no paran mas que para dormir (y es un decir).

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